Consideraciones acerca del dolor

Antes de introducir la electroestimulación antiálgica, es oportuno detenerse brevemente sobre el tema dolor, que siempre ha sido objeto de atenciones especiales por parte de los clínicos, puesto que es sumamente debilitador.

El dolor es una sensación compleja, que tiene su origen en las terminaciones sensitivas de la zona álgica para luego ser reconocido y “codificado” por el sistema central que procede, a su vez, a combatirlo o a atenuarlo.

El dolor es causado por la alteración de los tejidos, a causa de un factor MECANICO o de un factor INFLAMATORIO. La inflamación (o flogosis) consiste en la liberación, por parte del organismo, de substancias llamadas flogogenes; éstas, y entre éstas recordamos la serotonina, la histamina, las quininas, las prostaglandinas, se producen en el caso de lesiones de los tejidos de origen infectivo, traumático, inmunitario o isquémico. Estas substancias son intrínsecamente vasodilatadoras y su función sería la de oponerse a las causas de la inflamación.

Cada acción externa, sea de naturaleza física, farmacológica o quirúrgica, debe estar orientada, dentro de lo posible, a la ELIMINACION DE LAS CAUSAS de las alteraciones, pero siempre ha capturado un interés especial, en épocas diferentes y con distintas concepciones, la LUCHA CONTRA EL DOLOR como síntoma.

En efecto, el DOLOR es el síntoma que influye más perjudicialmente sobre el equilibrio psicofísico del individuo hasta el punto de impedirle la acumulación de las motivaciones y de las energías internas de defensa. A menudo la supresión del dolor en un paciente, si bien gravemente enfermo, tiene un efecto positivo sobre la evolución de la misma enfermedad actuando a nivel psicológico además de permitirle una movilización activa.

En los últimos decenios, con la llegada de nuevas tecnologías, ha sido posible profundizar notablemente los mecanismos de propagación del dolor con el objetivo último de lograr condicionarlos.

Entre los investigadores que han contribuido, en varias épocas a la explicación de los fenómenos conexos a la génesis del dolor y a su supresión, cabe recordar: ARSONVAL (1892), P. BER- NARD (1929), Le Go (1939), FISCHER (1939), GUTTMAN (1942), NEMEC (1950), MELZACK y WALL (1965), y además HALLIN y TOREBVJORK y HOWSON (1978).

Actualmente la teoría más acreditada, o mejor dicho, la más discutida, es aquella de MELZACK y WALL o teoría del “GATE CONTROL”.

Sobre esta última se fundan los criterios de fabricación de los modernos aparatos electro- fisioterápicos.

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