Forma de onda

Para obtener una contracción estimulada de un músculo, es necesario producir una despolarización de una o varias unidades motoras.

El modo más simple prevé la aplicación de un flujo de corriente en correspondencia de un “punto motor” (o placa motriz), o sea el punto en que la fibra nerviosa se introduce en la fibra muscular.

Debido a que los tejidos humanos presentan un comportamiento del tipo capacitivo, desde el punto de vista eléctrico, se ha demostrado que la mejor eficacia de la electroestimulación se logra con corrientes impulsivas, caracterizadas por un frente de subida abrupto.

El ancho de impulso óptimo corresponderá al valor de “cronaxia” característico del músculo a estimular.

Una corriente por impulsos monofásicos puede ser suficiente, sin embargo el empleo de impulsos bifásicos permite obtener los mismos resultados con un mejor “confort” para el paciente.

El impulso bifásico, al no tener polarización, no produce efectos galvánicos y puede ser empleado incluso en correspondencia de áreas con prótesis metálicas.

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